Meraki cerámica

Sobre mí

Valle, ceramista de Meraki, sujetando una taza pintada a mano en su taller

De niña ya hacía cerámica

Un día desperté con el recuerdo de lo feliz que me hacía coger el barro y crear con mis manos. Me conectaba con la tierra, con la vida, conmigo misma. Retomé las clases, continué formándome y aprendiendo, y decidí que este era mi lugar, que esta era mi vida. La cerámica volvía para quedarse.

Llegaron las piezas que me definían; solo con verlas se podían escuchar mis sentimientos puestos en cada una de ellas.

Los mercados y ferias me permitieron darme a conocer y ahí comenzó esta nueva vida. Desde entonces me escucho y me dejo llevar por mi corazón y un trozo de barro.

Trabajo desde un lugar muy amoroso, respetando el tiempo y la necesidad de cada pieza. Respeto y soy fiel a mi creatividad y a mis creencias, solo creo aquello que siento.

Me siento inspirada por la vida y por la belleza en lo simple, por lo perfecto en lo imperfecto y, sobre todo, por el amor que todos llevamos dentro.

Estanterías de madera del taller de Meraki con piezas de cerámica y un cuenco tibetano
Si te apetece reconectar contigo mismx desde un lugar amable y a través de un trocito de barro, me encantaría acompañarte…